Yes We Can - Daño Cerebral Adquirido
Proyecto Yes We Can: rehabilitación con sentido en el daño cerebral adquirido
El proyecto Yes We Can, desarrollado en la Unidad de Daño Cerebral del Hospital Infantil universitario Niño Jesús de Madrid, representa una frontera de esperanza para la infancia con daño cerebral adquirido. Esta iniciativa transforma la rehabilitación convencional en un proceso lleno de vida, donde el animal que apoya el proceso se convierte en el puente emocional para recuperar funciones motoras y cognitivas. Al integrar a estos seres en el entorno hospitalario, logramos que cada pequeño paso sea un triunfo celebrado por un equipo interdisciplinar que cree firmemente en la interconexión esencial de todo ser vivo.

El desafío invisible de volver a empezar tras una lesión cerebral
Cuando una familia se enfrenta al diagnóstico de daño cerebral adquirido (DCA) en una hija o un hijo, el mundo se detiene. Esta realidad conlleva una pérdida repentina de autonomía que afecta a la comunicación, al movimiento y a la estabilidad emocional de quien lo sufre. La vulnerabilidad aquí no es sólo física: es un camino incierto donde la motivación suele flaquear ante ejercicios repetitivos y entornos clínicos que pueden resultar fríos o intimidantes.
La soledad del proceso de recuperación es una de las mayores amenazas para el éxito terapéutico. Por ello, nuestra intervención se centra en validar cada emoción, ofreciendo un entorno donde la empatía sea el motor del cambio social y personal. Creemos que restaurar la dignidad de estas niñas y niños es el primer paso para una recuperación integral que les permita volver a conectar con su entorno.
Sólo a través de una mirada profunda hacia esta vulnerabilidad podemos diseñar estrategias que realmente impacten. El daño cerebral no define a la persona, pero sí condiciona su interacción con el mundo. Nuestra misión es derribar esas barreras, utilizando el vínculo interespecie para devolver la ilusión por el progreso diario y fomentar un desarrollo que respete los tiempos y necesidades de cada participante.
Ciencia y corazón: el rigor del sistema cora en el hospital
Nuestra metodología en el hospital niño jesús no se basa en la improvisación, sino en el rigor científico y el compromiso ético. Cada sesión del proyecto yes we can está respaldada por el sistema cora: nuestra herramienta centralizada de gestión de datos que permite una medición objetiva del impacto. Como Patrona comprometida con la excelencia, valoras que cada avance motor o mejora en el lenguaje sea registrado y analizado para optimizar los resultados del programa.
El equipo interdisciplinar de la fundación, formado por profesionales de la sanidad, la educación y el bienestar animal, trabaja en constante coordinación con el personal del hospital. Esta fortaleza nos permite aplicar intervenciones asistidas con animales que cuentan con protocolos pormenorizados, garantizando que cada interacción sea segura y efectiva. No vemos al animal de compañía como una herramienta, sino como un guía fundamental que facilita la apertura emocional necesaria para que la terapia convencional sea más eficiente.
La transparencia es nuestra bandera: utilizamos la evidencia propia para combatir la ausencia de legislación específica en este campo. Al demostrar con datos que la presencia de un animal que apoya el proceso reduce los niveles de cortisol y aumenta la participación activa, construimos una base sólida de credibilidad. Este enfoque profesional es lo que nos diferencia y nos permite establecer alianzas estratégicas con instituciones de salud de primer nivel, asegurando que la ciencia y la empatía caminen siempre de la mano.

El contrato del lametón: un pacto de respeto y alegría
En Yes We Can, nos tomamos muy en serio la felicidad de quienes no tienen voz pero sí mucho que decir. En el Hospital Niño Jesús, el animal que apoya el proceso tiene un horario que envidiaría cualquier alto cargo: sus turnos son cortos, sus descansos son obligatorios y sus premios son de alta cocina canina. No buscamos robots que obedezcan, sino compañeros que disfruten de su labor tanto como quienes los esperan. Si una perra decide que hoy prefiere una siesta a una sesión de fisioterapia, su deseo se respeta por encima de cualquier objetivo clínico y nuestras profesionales adecúan la sesión para mantener intacta la consecución de objetivos.
Este bienestar es el ingrediente secreto de nuestro éxito. Un animal de terapia que se siente respetado y querido transmite una calma y una alegría que ninguna medicina puede replicar. Nuestro liderazgo ético nos obliga a garantizar que cada guía animal viva en condiciones de máxima dignidad, lejos de la cosificación. Aquí no hay jerarquías, sino un equipo de seres vivos que se cuidan mutuamente, demostrando que el respeto interespecie es la base de una sociedad más sana y evolucionada.
La verdadera rehabilitación ocurre cuando el deseo de acariciar a una amiga es más fuerte que el miedo a intentar un nuevo movimiento.

Sumar fuerzas para multiplicar sonrisas y autonomía
La sostenibilidad de proyectos tan vitales como Yes We Can depende de la colaboración de personas e instituciones que comparten nuestra visión. Tú, como parte de este cambio social, tienes diversas formas de integrarte en nuestra estructura de impacto. Nuestra estrategia de captación recurrente a través del programa embajadores de la dignidad permite que cada donación se traduzca directamente en sesiones de terapia y en la garantía de vida digna para los animales que apoyan el proceso.
Para las instituciones y empresas, ofrecemos una vía de colaboración basada en el retorno social de la inversión. La transparencia que aporta el sistema CORA asegura que cada euro destinado al proyecto sea trazable y genere un cambio medible en la salud mental y física de las personas beneficiarias. Además, nuestra unidad de formación fundacional ofrece consultoría ética y certificaciones para aquellas entidades que deseen elevar sus estándares de bienestar animal y responsabilidad social.
Al diversificar nuestras fuentes de ingresos y reducir la dependencia de pocos donantes, aseguramos que la fundación tenga una vida indefinida para seguir transformando realidades. Te invitamos a ser responsable de este motor de cambio: cada apoyo cuenta para que ninguna niña con daño cerebral tenga que recorrer su camino de recuperación en soledad.
